domingo, 7 de enero de 2018

Va un caracol y derrapa

El caracol olvidó porqué había decidido hacerlo todo a un ritmo. Comenzó a coger curvas aleatorias en el laberinto de su vida, pensando que era una carrera. Se olvidó de seguir un plan, empezó a hacer lo que le mandaban y no lo que sus ilusiones le decían. Tomó el camino equivocado una y otra vez, a pesar de las señales en cada bifurcación y ,cuando se dio cuenta, era demasiado tarde, estaba a punto de chocarse contra la pared.

Frenó en seco y derrapó, justo a tiempo para ver un nuevo camino, uno al que no había prestado atención, era estrecho y escarpado, pero con un poco de ganas y la imagen de lo que casi ocurre presente en todo momento, consiguió llegar al final y ante él se abrió un jardín inmenso, con muchos caminos que elegir, todos con dificultades pero todos luminosos, porque todos llevaban a sus sueños y, esta vez, no se dejaría volver a llevar hacia la pared.

martes, 24 de octubre de 2017

Lo que nunca tuvimos

Es extraño cómo se puede echar de menos a una persona sin haberla tenido...
¿Cómo es posible que añoremos algo que nunca hemos probado? ¿Que nos encontremos apáticos por algo que hemos saboreado pero sabíamos que nunca sería nuestro?
Quizá nuestra imaginación nos lleve muchas veces más allá de donde estamos, haciéndonos creer que lo que soñamos se ha convertido en algo verdadero. Puede, que en lo más profundo de nuestro ser una voz nos susurre que pudimos tenerlo, que no nos esforzamos lo suficiente, que es nuestra culpa que esa persona se haya ido o se haya alejado, aunque no sea verdad. Las circunstancias muchas veces nos hacen más duro el camino, pero si ya sabíamos que estaba torcido... ¿Por qué no cambiarlo por uno nuevo? ¿Por qué esperar a que el camino cambie cuando nos esperan otros cien a nuestro al rededor? A lo mejor nos hemos acostumbrado a perseguir lo que no se puede conseguir, a amar lo dañado porque es lo único que conocemos. Lo único que hemos saboreado, aunque nunca lo hayamos tenido y sepamos que nunca lo vamos a tener.

lunes, 29 de febrero de 2016

Ni tinta ni papel

Me he quedado sin palabras, siento que ya no hay nada que tenga que escribir, que no tengo nada que contar. O puede que simplemente no sepa por donde empezar a decir lo que tengo que decir... De momento, gritaré en silencio.

viernes, 21 de agosto de 2015

¿Continuará?

No sabes cuánto me cuesta escribir esta historia... nuestra historia. La historia de dos personas que un día, de repente, se dieron cuenta que algo conectaba entre ellas y empezaron a escribir... pero no es una historia fácil, ni tampoco una historia continuada. Se trata más bien de una historia en la que algunos capítulos faltan y en el que pasan muchas páginas sin que ocurra nada y otras en las que se desbordan las palabras. Una historia demasiado irregular... me gustaría escribir el último capítulo de esta historia, pero no puedo, todavía tengo que preguntarte si la historia se acaba o continúa... y me da la impresión de que tu también te has quedado sin tinta.

domingo, 15 de marzo de 2015

Arrepentimiento

Acabo de ver el trabajo de una fotógrafa, que hizo escribir de lo que más se arrepentían a 20 personas para que al compartirlo liberaran parte de ese arrepentimiento. Pues bien, yo quiero decir que me arrepiento de no saber expresar como me siento o, mejor dicho, de no saber lo que siento porque intento entenderlo y son cosas que no se pueden entender. Me arrepiento de no tener más valor y, sobretodo, me arrepiento de no arriesgarme, porque es muy fácil vivir sin arriesgarse, es seguro... pero te dejas muchas cosas por el camino.

jueves, 5 de febrero de 2015

Pasos adelante

No quiero volver a pensar en ti, duele demasiado... mejor dicho, aún duele demasiado. Eso es... aún. Porque llegará el día en el que podré pensar en todos los momentos que vivimos juntos, en cada palabra de animo que me diste y cada sonrisa que me provocaste sin que se me humedezcan los ojos.
No creo que vaya a ser fácil, ni creo que vaya a ser pronto, pero sé que podemos volver a ser lo que eramos antes de todo esto. O incluso más. Siendo justos, ya ni me acuerdo qué eramos antes de todo esto ¿Eramos amigos?¿Conocidos?... puede que sólo fuésemos dos personas que se encontraban en la esquina menos esperada, chocándose con una disculpa y una mirada furtiva... no lo sé. Pero sí sé que esto no se acaba aquí, somos lo suficiente para seguir juntos. No como hasta ahora, no. Tampoco quiero que vuelva a ser como hasta ahora, una vez es suficiente para darse cuenta de que íbamos a la deriva... Y nos gustaba ir a la deriva... pero ha llegado la hora de encontrarse. Tú ya lo hiciste hace unos meses, y ahora me toca a mí. Sigo esperando una racha de viento o una corriente de agua. Algo que me saque de este remolino de pensamientos y sentimientos, pero mientras llega, sigo pensando en todo lo que hemos vivido juntos, y sigo pensando que deberíamos seguir adelante. Con la misma ilusión de siempre, pero de una forma distinta. Que nos etiqueten de la forma que quieran pero que no dejen de etiquetar lo que somos. Porque si llegué tarde para ser algo más, la complicidad no se ha roto y, aunque aún duela pensar en ti, duele menos sabiendo que sigues ahí de una forma distinta, aunque no sea de la forma que yo quisiera, ni de la que tu quisiste en un momento.
Sabía que merecías la pena, pero al no abandonar por completo el barco me has demostrado que no me equivocaba. Y no sólo a mi, también a todas esas personas que cada día intentaban convencerme de lo contrario. Gracias por demostrar que eramos de verdad... que lo seguimos siendo.

martes, 13 de enero de 2015

Standby

Tardes de estupor interminables y noches de sueños olvidados, cada paso, cada mirada, cada objeto que veo me recuerda a ti de forma inexplicable. Todo lo que oigo carece de importancia y todo lo que siento es tan efímero... menos tu, la persona que no sale de mi cabeza, que no me deja pensar con claridad, te cuelas en cada pensamiento, en cada momento que parecía ser especial y en cada sonrisa. No sé cómo ni porqué pero te convertiste en una pieza esencial de mi vida y ya sólo espero una llamada, un mensaje o encontrarnos de golpe un día por la calle. Puede, que nunca pase, puede que otra persona se cruce en mi camino, puede, y sólo puede, que poco a poco te estés desvaneciendo de mi mente... pero hasta que eso pase yo sigo aquí, "bebiendo rubia la cerveza" y "siempre en estado de espera".

IDEARIO
Me da vertigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.
Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me da pena la vida, los cambios de sentido,
las señales de stop y los pasos perdidos.
Me agobian las medianas,
las frases que están hechas,
los que nunca saludan y los malos profetas.

Me fatigan los dioses bajados del Olimpo
a conquistar la Tierra
y los necios de espíritu.

Me entristecen quienes venden kleanex
en los pasos de cebra,
los que enferman de cáncer
y los que sólo son simples marionetas.

Me aplasta la hermosura
de los cuerpos perfectos,
las sirenas que ululan en las noches de fiesa,
los códigos de barras,
el baile de etiquetas.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la linea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido
parado frente al mar mientras el mundo gira.

Francisco M. Ortega Palomares